La razón por la que existen las drogas, los realities o las llamadas a tu ex

Andrea VAM
Andrea VAM

Copywriter & Storyteller✍🏼
Huyo de los convencionalismos como de la cerveza caliente. Escribo cosas para que tú vendas. Me gustan los tacos (cocinados y hablados).

Querido suscriptor:

¿Cómo estás?

Me he dado cuenta de que nunca te lo pregunto.

Tú sabes quién soy. Yo no tengo ni idea de quién eres tú.

Por no saber, no sé ni cómo te llamas.

Ni en qué trabajas.

Ni qué te trae por aquí.

Solo sé que no sé nada, pero también sé que algo tuve que hacer bien para que decidieras darme tu correo.

Y te voy a explicar qué fue.

Entender esto es clave.

C-L-A-V-E

(Este recurso de separar las letras de una palabra con guiones es muy propio de un tipo de persona terrorista y hortera que muy probablemente piensa que una hamburguesa con rulo de cabra y cebolla caramelizada es una cosa sofisticada, pero en esta ocasión voy a permitirme la licencia).

El caso es que esto es lo único que tenía en la cabeza aquel día, mientras pensaba en la estrategia de mi web para incitar a jovencitos confusos como tú a apuntarse a mi lista.

Pensaba, “necesito que cualquier persona que caiga por aquí quiera dejarme su correo”.

Pensaba “quiero que el nivel de atracción sea tal que mi oferta resulte irresistible”.

Pensaba, pensaba, pensé.

 

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Y una de las cosas que pensé es que mucha gente muy inteligente me podría decir que para conseguir eso, para hacer que la gente deje su correo, hace falta una promesa.

Algo que actúe como gancho.

Algo como un ebook con las 20 cosas que tienes que hacer para ganar toneladas de billetes gracias a una web que vende sola.

Y esa gente inteligente puede que no se equivoque. Por algo son inteligentes, ¿no?

Sin embargo, a esa gente inteligente le respondería que eso no es suficiente.

Ni de coña lo es.

Para que el gancho, la promesa, el regalito o lo que sea funcione hace falta algo más.

Ese algo es envolverlo en un buen papel.

UN BUEN PAPEL.

El “papel” es todo lo que se respira en el proyecto que no tiene nada que ver con la promesa del proyecto.

El “papel” es eso que te hace conectar con algo por encima del beneficio que ofrece.

Sí, por ENCIMA.

El “papel” es lo que te engancha a una marca y hace que quieras formar parte de ella de alguna manera.

Es todo lo que no se dice, pero que está presente.

Tiene un olor, un tacto, un color, un sabor.

Ummmmmmm….

Es algo primitivo, ancestral.

Porque en el fondo, nadie elige o actúa pensando en lo que es mejor. Elige o actúa siguiendo una emoción.

Si fuera así, Sandy nunca hubiera empezado a fumar para ligarse a Danny Zuko.

Si fuera así, no existirían los realities, el KFC, las drogas, las llamadas a tu ex, o la web de RENFE.

Hablar del beneficio en forma de promesa es quedarse en la superficie.

No somos seres racionales.

Los argumentos racionales no convencen o nunca lo harán del todo.

Somos idiotas.

Somos incoherentes.

Somos humanos.

(Parece una canción de Macaco, pero no).

La promesa de tu negocio no sirve de nada si no tienes en cuenta todo lo demás.

Y aquí lo tenemos.

 

Feliz día.

 

P.D: Me encantaría saber cómo estás, quién eres y qué te trae por aquí. Ahí queda.

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